Stone Temple Pilots: 7 de Diciembre de 2010

Un show correcto, sin grandes sorpresas, mostró Stone Temple Pilots el pasado 7 de Diciembre en el Arena Santiago. No hubo errores, pero tampoco un performance digna de un ataque histérico. De Scott Weiland, desde la separación de STP en 2002, uno puede esperar dos cosas, y al que le tocó le tocó nomás: o bien puedes esperar que llegue muerto de curado y/o drogado, al nivel de ser incapaz de desarrollar un show completo y saberse sus propias canciones, o bien te puede tocar la época del año en que la pinta de rockero en rehabilitación no se la saca nadie y te hace un concierto correcto pero ni tanto. A nosotros, ‘por suerte’, nos tocó lo segundo.

La cita comenzó a eso de las 21:25 con la tríada a prueba de balas compuesta por “Crackerman”, “Wicked Garden” y “Vasoline”, mostrando a un Weiland haciendo sus acostumbrados movimientos, pero de forma mucho más coreográfica, casi con el piloto automático (fue inevitable la comparación con su performance en su visita de 2007 con Velvet Revolver, donde aparte de fome fue totalmente apático). Por su parte, los hermanos De Leo, como siempre, mostraron que siguen siendo una muralla sónica, el mejor dúo guitarra- bajo de la querida generación “grunge”, llenos de potencia y glamour.

Cabe destacar que donde mejor se vio a la banda fue al momento de interpretar los temas nuevos de su placa homónima. La pegada de “Between the Lines” con “Hickory Dichotomy”, y la inclusión de “Cinnamon”, mostraron a una banda mucho más fresca, afiatada, e incluso, sonando mejor que en el resto de la presentación. El público, por su parte, invirtió toda su energía en clásicos del “Purple” como “Still Remains” y “Big Empty”, además de la algarabía total generada en “Plush”, “Interstate Love Song”, ambas tocadas juntas en soberbias interpretaciones.

El STP potente y avasallador no vino, como varios pensáramos antes del concierto, de la mano ni de “Down” ni de “Sex Type Thing” (donde más se notó la mayor contención de la banda en comparación a los conciertos de hace 10 años), sino que apareció en la grandiosa “Silvergun Superman” y en el bis con “Dead & Bloated”. Ambas sonaron sencillamente devastadoras. El cover de “Dancing Days” de Led Zeppelin, si bien es una adecuada muestra de respeto por un tema que sin duda juega el rol de “manual bíblico” para el cuarteto de San Diego, fue curioso apreciar que la guitarra de Jimmy Page sonara mucho más “Stone Temple Pilots” que al propio Robert De Leo, que intentó innovar quitándole la distorsión (y de paso la potencia y onda al tema). Luego de la maravillosa “Dead & Bloated”, el final del concierto vino con “Trippin’ on a hole in a paper heart”, en la única alusión de la noche al imprescindible “Tiny Music”.


Stone Temple Pilots cumplió. Con una presentación acorde a lo que puede esperarse de ellos hoy en día, con los hermanos De Leo notoriamente emocionados y agradecidos del cariño entregado por los asistentes que casi repletan el Arena, y un Scott Weiland que, aunque contenido y volado (con un pitito nomás yo creo, eso sí), fue harto más empático y abierto con un público que ya se está acostumbrando a ser especial, con tanta banda que ha venido últimamente a decirnos que somos el mejor público del universo. Es más, ahora pienso que quizá hasta estoy siendo medio injusto y mimado al reclamar tanto con que hicieron exactamente el mismo set list en toda la gira latinoamericana. Gracias STP por ponerme en mi lugar.

Fotos: Concierto Visual

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