Rock chileno y política: una relación esquiva

Rock y política, a pesar de lo que podría pensarse, nunca han tenido una relación fluida. Más débil aún es la relación entre el rock y la política partidista más “institucional”. Al menos en Chile. Y es que, más allá de algunos atisbos puntuales y amagos de puntos de encuentro, en general, el rock se ha mantenido alejado de la política institucional por diversas razones.

En el origen, muchos atribuyen esto a la condición más “hippie” del movimiento1, y en ese sentido, contra lo que muchos podríamos haber pensado, el movimiento rockero no era bien visto ni por el gobierno saliente de ese entonces2 ni por la ascendiente Unidad Popular, que los veía más bien como un grupo de jóvenes sin ideología, más preocupados de las modas anglosajonas que del momento histórico que estaba viviendo Chile por esos días. Es más, el rock no era nada de bien visto por la Nueva Canción Chilena, y los puntos de encuentro fueron muy pocos: Blops con Víctor Jara en ‘El Derecho De Vivir En Paz’ y Payo Grondona con Los Mac’s en ‘La Muerte De Mi Hermano’, son dos de los puntos de tope emblemáticos, y bastante aislados.
En tiempos de dictadura, lógicamente poco y nada hubo, más allá de lo que pudieran haber hecho algunos grupos de manera más sigilosa, y posteriormente, el aporte de Los Prisioneros, que luego de no pocas conversaciones decidieron unirse a la campaña del “No”. Pero no desviemos nuestra atención a las manifestaciones de la “política en general” en el rock nacional y focalicémonos en la política institucional.
Lo cierto es que, en su inmensa mayoría, el rock tiende a no tener una relación con el sistema político (y sus elecciones, sus partidos, sus transacciones), y más bien prefiere tomar dos caminos: el de la total indiferencia (con temáticas amorosas, volubles y/o abstractas) o bien, el camino contracultural, que puede abarcar desde el mismo lema del sexo, drogas y rock’n roll, hasta líricas con contenido político-social, pero fuertemente apartidistas.
Más allá de esta generalidad, en algo más de 20 años transcurridos desde el retorno a la democracia, han existido episodios de encuentro, principalmente ligados a la centro-izquierda nacional. Revisaremos algunos de éstos, no por ser representativos de algo, sino por ser episodios que tal vez nos ayuden a comprender mejor el panorama de aquellos que sí decidieron relacionarse. Tres músicos de tres generaciones distintas: Florcita Motuda, Claudio Narea y Manuel García.
Florcita Motuda y el Partido Humanista

Raúl Alarcón, particular personaje de la música popular chilena autobautizado como Florcita Motuda, no sólo llama la atención por la alta popularidad que ostenta haciendo música con ingredientes experimentales (teniendo en cuenta lo que el conservador oído chileno está acostumbrado a aplaudir), sino también por su condición militante.
Florcita Motuda ha sido un miembro activo del movimiento humanista desde fines de los años 60 y uno de los fundadores del Partido Humanista chileno en 1984, llegando a ser dos veces candidato en elecciones parlamentarias. La primera, en el distrito 52 de Villarrica, con el retorno a la democracia en 1989, y la segunda, en 2005, por La Florida. En ambas obtuvo magros resultados, cosa nada extraña al pertenecer a un partido pequeño y no perteneciente a alguna coalición (no superó el 6% en ninguna de las dos).

Esa actitud ya la estamos viendo y sólo tenemos que titularla como el aterrizaje definitivo de la “no violencia inspirada y creativa”, una conducta que pone en jaque a los violentos de todo tipo y aún a aquellos que postulan la búsqueda de algún “mártir” evidenciando la no existencia en sus planteos del gran valor… ¡el ser humano como valor central!3

Claudio Narea y la Izquierda Cristiana

Claudio Narea, ex-guitarrista de Los Prisioneros, ha tenido una activa participación política, primero como dirigente gremial y, posteriormente, como candidato y rostro de campaña ligado a la centro-izquierda.
En 1992, fue presidente de la desaparecida Asociación de Trabajadores del Rock (ATR), y años más tarde, en 2009, Presidente de la Sociedad Chilena de Intérpretes (SCI). Además, ese mismo año, fue cuando se transformó en candidato a diputado por las filas de la Izquierda Cristiana, lo que no es casualidad, dado su explícito compromiso político con la izquierda y su cercanía con el cristianismo:

Yo creo que la Izquierda Cristiana representa lo mejor del Cristianismo que es el compromiso con los más pobres y eso ligado a la política me gustó.4

De acuerdo a declaraciones que el guitarrista hizo en 2009 al Centro de Estudios Miguel Enríquez, en un principio el candidato sería su amigo (y también músico) Fernando Ubiergo, pero luego de que éste desistiera, él asumió el desafío. Su discurso, no muy distinto al de cualquier candidato de izquierda extra-parlamentaria, apuntó a la necesidad de hacer cambios radicales para corregir las desigualdades sociales y culturales: 

Sé que el Chile moderno no ha llegado a todos lados y no va a llegar si no hacemos un cambio radical y no nos involucramos todos los que estamos descontentos. En canciones como ‘Rico El País’ lo dejo claro, esa canción la escribí porque la modernización que nos tratan de vender no me gusta del todo, entonces por más que hayan carreteras o hayan malls, eso a mí no me dice nada.5

Su candidatura fue por el distrito 18 de Santiago, representando a las comunas de Cerro Navia, Quinta Normal y Lo Prado, todas del sector norponiente de la capital. Tal como en el caso de Florcita, ir por el Pacto Juntos Podemos, que por esos días agrupaba a toda la izquierda extra-parlamentaria6, implicaba una baja probabilidad de salir electo dada la forma operativa del Sistema Binominal. Sin embargo, la votación no fue baja, alcanzando el 12%.
Manuel García: Su compromiso ascendiente con el Partido Comunista

Por estos días, Manuel García, uno de los pilares de la nueva camada de cantautores jóvenes chilenos, muestra su mayor nivel de compromiso explícito con el Partido Comunista. Si bien no ha participado activamente de ningún proceso de elección popular, ha contribuido consistentemente con actuaciones en vivo en actos del PC no particularmente masivos, como el homenaje a “Las Grandes Mujeres de la Historia de Chile” en el marco de las celebraciones del centenario del partido, interpretando ‘Témpera’; el funeral del Premio Nacional de Literatura y miembro del PC José Miguel Varas, interpretando ‘El Viejo Comunista’; y la proclamación de Camilo Ballesteros, candidato a Alcalde 2012 por Estación Central, símbolo del pacto de omisión firmado por el PC con la Concertación de Partidos por la Democracia (coalición política chilena de partidos de centro- izquierda).

No obstante esta cercanía, en ‘Piedra Negra'(S/T, 2008), García esboza una aguda crítica a la clase política, diciendo:

“Y los políticos dicen que todas las piedras son del color de ellos
Se sientan a mirar su piedra y nos hablan del pueblo
Del pueblo y del pueblo”
Contradicción o no, lo cierto es que Manuel García es un reflejo más de la relación ambivalente que pueden llegar a tener los rockeros con la política. A diferencia del compromiso mucho más activo de Narea y Florcita, en García encontramos una dualidad, un paso intermedio. Aunque participa, tiende a ver al sistema político con permanente suspicacia.

¿Y qué dicen los capos del rock chileno? Más allá de los contraejemplos expuestos arriba, es interesante observar la conducta que los líderes vigentes del rock nacional toman frente a la política institucional.
Álvaro Henríquez, por ejemplo, al ser consultado en 2005 cuando explicitó su apoyo a Michelle Bachelet, en ese entonces candidata a la presidencia por el Partido Socialista, señaló:

Mientras no salga (Joaquín) Lavin, mientras la contrapartida de Lavín es Bachelet, pa’ allá voy. Alvear no sé si me gusta mucho, prefiero a Bachelet. Tiene que haber una contrapartida fuerte a la derecha, para que no gobiernen ellos (…) Si éstos ganan ahora, van a ganar de aquí a que se termine Chile, a que se lo terminen de comer, hasta que echen a toda la gente al agua de nuevo.78

Jorge González, por su parte, señaló en 2011:

Me acuerdo de haber tocado en la campaña de la Sra. Gladys (Marín)9 y verla con muy poquitos “rostros” apoyando ahí en el escenario… Los Sol y Lluvia, Los Miserables, el Tío Lalo Parra, la Tamara Acosta y yo… los otros como nenazas que son detrás de la Concertación sacándose la foto, bien por ellos, hay departamentos en Ñuñoa que pagar. En esa elección Lavín estaba a punto de coronarse reina y accedí a tocar en un show por Lagos y fue ese mi aporte único a las campañas de la Concerta. En todo caso hay que estar ahí, donde las papas queman, para ver cómo cada uno arreglaría su supervivencia y la de sus ideales siendo dirigente de una organización tan perseguida, tan amenazada como el PC. Yo con la guitarrita al hombro no tengo más compromiso que con mis hijos y esposa, así es fácil hacerse el bacán. Yo fui PC pero el ’91 me cambié a Mac.10

El rock chileno muchas veces podrá hablar de política, pero siempre lo hace “desde la vereda del frente”, como una crítica a la clase política en general, a la dictadura militar y a la figura de Augusto Pinochet, a la derecha y a los empresarios, a la autoridad. Pero el rock nunca se muestra “a favor”, siempre suele mostrarse “en contra”, porque el concepto límite del rock, la promesa ofrecida a la juventud desde sus orígenes, es eso, contracultura (más allá de la paradoja que encierra todo esto, la contracultura como una mercancía que el mercado discográfico ha sabido vender muy bien, y que no es tema de este trabajo). Sin embargo, llegado el punto donde, por cualquier razón, el rock necesita reunirse con la política, ese punto de tope se encuentra principalmente en la izquierda, y mientras más izquierda, más coherente. Todos los ejemplos vistos dan cuenta bien de eso.
La imagen antipartidista está ahí. A los más esquivos como Jorge González y Álvaro Henríquez no les gusta sentirse parte del establishment político, pero en los momentos en que el establishment de la centro izquierda se ve amenazado por la derecha, decidieron apoyar. La relación es esquiva, pero existe, y al parecer los momentos donde la derecha política crece, hacen que el rock le dé una mano al sector que “menos les incomoda”. Como pasa con muchos grupos sociales. Nos guste o no.


1 Sobre este tema, ver: Diaz, Antonio (2010): “Piedra Roja: El mito del Woodstock chileno”. RIL Editores.
2 De Eduardo Frei Montalva (1964-1970)
3 Declaraciones citadas en el sitio web del Partido Humanista, en una publicación realizada el día 25 de Mayo de 2012, titulada “Florcita Motuda, el despertar social y los jóvenes: “ellos dicen no somos el futuro, somos el presente””.
4 Entrevista realizada por el Centro de Estudios Miguel Enríquez en Octubre de 2009.
5 Ibid
6 Partido Comunista, Partido Humanista e Izquierda Cristiana.
7 Declaraciones publicadas el 2 de Diciembre de 2004 en la web de Radio Cooperativa
8 Joaquín Lavín fue uno de los candidatos de la derecha en ese entonces, perteneciente al partido que agrupa a la derecha más conservadora que apoyó explícitamente al gobierno de Pinochet. En las elecciones presidenciales pasadas, estuvo a 2 puntos de ganar la elección. Por su parte, Soledad Alvear fue por entonces precandidata presidencial de la centro izquierda chilena, siendo parte de la Democracia Cristiana, partido ubicado más al centro político que el PS.
9 Miembro fundamental del Partido Comunista desde la década de los 60 en adelante, como presidenta, secretaria general y candidata en múltiples ocasiones.
10 Entrevista realizada por The Clinic Online, publicada el 6 de octubre de 2011

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: