Pulsar 2011 – Centro Cultural Estación Mapocho


Segunda versión de Pulsar, el primer mercado de música realizado en Chile. Un mega evento que cambió de locación, desde el GAM hasta la Estación Mapocho debido a la alta demanda de visitantes. Al igual que el año pasado, el público pudo disfrutar de venta de discos e instrumentos, conferencias y clínicas de connotados músicos nacionales. Pero, sin duda, uno de los mayores atractivos de éste y otros eventos dedicados a la música, es el directo.

Más de 50 artistas desfilaron por los distintos escenarios dispuestos a lo largo y ancho del Centro Cultural Estación Mapocho entre el 18 y el 20 de noviembre. El día del cierre fue la jornada de mayor demanda y contó con notables actuaciones desde La Floripondio hasta Manuel García. A continuación el detalle de algunos de ellos:
La Floripondio – Escenario Principal

El corazón y alma de Chico Trujillo en la agrupación que los vio nacer, crecer y que no los deja partir. Eso es La Floripondio. Una agrupación consecuente, auténtica y, sobre todo, con mucha actitud, tanta, que ni la amplificación se la pudo con la potencia de Aldo Asenjo (Macha) y compañía. A pesar de lo anterior, PULSAR tuvo el honor de contar en su line-up con esta banda fundacional que el próximo año celebrará su aniversario N°20.
Pasadas las 16:00 hrs, el público comenzaba a acercarse atraídos por el compás frenético e hipnótico de ‘Dime Qué Pasó’, una de las obras que ha determinado el sonido combativo y directo de La Floripondio. Desde padres con niños hasta jóvenes bailaban canciones en clave reggae como ‘Fiebre Sudamericana’ – mientras por las pantallas proyectaban el cuidadoso arte de podar una planta de marihuana – hasta el rabioso punk de ‘Matar Al Presidente’.
Poco más de media hora duró esta presentación cargada de molestas imperfecciones acústicas, desde cables mal enchufados hasta toda la gama de acoples perceptibles. Sin embargo, La Floripondio es talante puro y, quizás, hasta esas mismas interferencias formaban parte de su show. Una demostración de energía y un golpe a la cátedra dedicado a toda la familia. Al parecer, temas como el auto cultivo o la lucha contra el binominal no son tan escandalizadores como se piensa.
Ángel Parra – Sala Camilo Mori

Se había presentado más temprano junto a su nueva agrupación de jazz, Los Fugitivos, donde Ángel Parra revitaliza viejos standards junto a destacados músicos jóvenes como Lautaro Quevedo (Jazzimodo), Agustín Moya (Conchalí Big Band), Sebastián Jordán (La Tropa, Alücinati) y el talentoso baterista Andy Baeza (Ángel Parra Trío).
En esta oportunidad realizaba una clínica de guitarra auspiciado por la tradicional Casa Amarilla. Armado con una Martin de 12 cuerdas, Ángel Parra inicia tributando a su abuela Violeta Parra interpretando una lujosa versión de ‘Casamiento de Negros’ en tono jazz. Luego de cambiar a una de 6 cuerdas, Ángel mencionó que con una buena guitarra puedes tocar cualquier cosa y, de inmediato, saludó a Ennio Morricone con el tema central de ‘Cinema Paradiso’.
Para el final dejó algunas improvisaciones y homenajes a Violeta Parra (‘El Joven Sergio’) y Víctor Jara (‘El Cigarrito’), dejando en claro que su herencia cultural va más allá de saber ejecutar correctamente una Martin, un buen pedal o leer una partitura.
Nano Stern – Sala de las Artes

Siempre sorprende y muchas veces termina quedándose por varios bis. Luego de darse el lujo de presentar una introducción muy introspectiva compuesta por ‘Desde Muy Lejos’ y ‘Doy Gracias’, Nano Stern saluda a su público, ése que espera ansioso por corear bajito. ‘Un Gran Regalo’ y ‘Ópticas Ilusiones’ abrieron la fiesta de aplausos y sonrisas dirigidos por uno de los cantautores más virtuosos del manoseado movimiento de la Nueva Trova Chilena.
Después de tres discos, Nano Stern entendió que su música se escuchaba mejor con una banda compuesta a su medida. De esta manera, a la Sala de las Artes llegó acompañado de un percusionista, un contrabajista, una cellista austriaca y un flautista travesero. Cinco músicos que ofrecieron canciones como ‘Los Espejos’, ‘La Puta Esperanza’ y la emocionante ‘Flor de Cactus’, en un recinto colmado hasta el tope de un público que cantaba y sonreía frente a un consolidado Nano Stern.
Ya para el final, aprovechó el momento para interpretar ‘Dos Cantores’, canción dedicada a Violeta Parra y Víctor Jara y que comprende una auténtica declaración de principios de Stern. “Fama contra fama no me vengan con cuestiones, se trata de algunos que cantaron de verdad, por favor no crean que somos todos tan huevones, yo prefiero el canto antes que toda esa vanidad”. Cerró con su himno ‘Necesito Una Canción’ y, para el bis, ‘Lágrimas de Oro y Plata’ de su último disco.
Manuel García – Escenario Principal

Antes que Los Bunkers tributaran a Silvio Rodríguez con ‘Música Libre’ (2010), Manuel García ya lo había hecho en 2008 con un medley que incluía ‘Santiago de Chile’, ‘Another Brick In The Wall’ y el discurso que pronunció Salvador Allende tras salir electo en 1970. Este domingo lo hizo con la versión rockera de Los Bunkers de ‘El Necio’, saludándolos a la distancia.
Lejos de México, pero cada vez más cerca de Viña del Mar, Manuel García echó mano a un setlist que consideró sólo sus dos últimos discos, demostrando su plena vigencia. El público coreó ‘Alfil’,  ‘Reloj’, ‘El Reproche’ y ‘Piedra Negra’, todas pertenecientes a ‘S/T’ (2010), su álbum más reciente. “Preparémonos para Viña”, señaló refiriéndose a su fichaje en la próxima versión del Festival de Viña del Mar y antes de cantar ‘La Gran Capital’. Una verdadera fiesta con una de sus letras más personales, la que recuerda su llegada a Santiago desde Arica. Para el bis regresó con un bombo e interpretó la delicada ‘Los Colores’ y ‘Hablar de Ti’, recordando a su banda Mecánica Popular. Antes de abandonar el escenario gritó un fuerte “y recuerden, ¡mi voto es para Camila Vallejo!”.
Pedro Piedra – Sala de las Artes

Otro de los damnificados por la mala amplificación. Desde el comienzo con ‘Obrero Mundial’, ‘Vacaciones En El Más Allá’ y ‘Cuarto Oscuro’, el sonido fue deficiente hasta el punto de que la voz de Pedro Subercaseaux ni siquiera se escuchaba. Como si fuera poco, uno de sus músicos más talentosos, Rodrigo Danemann (La Rue Morgue), fue reemplazado por Koko Stambuk (Glup!).
Debido a lo anterior, canciones infaltables en su repertorio y con prolijos solos de guitarra como ‘Ayayay’ o ‘Mi Mamá’, no pudieron ser interpretadas. Al contrario, en canciones como ‘Las Niñas Quieren Verse Bien’, las intervenciones de guitarra fueron reemplazadas por incómodos silencios y las miradas entre sí del resto de los músicos.
A pesar de toda esta contrariedad, Pedro Piedra pudo salir de este impasse ofreciendo una presentación digna de una de las promesas chilenas más originales de los últimos años. Canciones de su último disco como ’La Cripta’, ‘Uyuyuy’ y ‘Occidental’, animaron una verdadera fiesta en la Sala de las Artes, a pesar del sofocante calor de ese subterráneo.
“Será porque somos dos animales” y la gente se agolpaba para corear “males, males, males”. ‘Sol Mayor’ es la comprobación empírica de un artista que cumplió con su primera etapa de difusión y reconocimiento de un estrecho pero muy devoto público. Ese mismo público coreó saltando las últimas canciones del repertorio, ‘Inteligencia Dormida’ y ‘Las Niñas Quieren Verse Bien’, pasando por alto los problemas de sonido del principio y la baja, ojalá temporal, de su guitarrista principal. 

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