PEARL JAM X 20

Se confirmó en julio y, desde entonces, una algarabía virtual comenzó a expandirse en cuanto foro especializado había por internet esperando el regreso de Pearl Jam. Sin embargo, sólo se manifestó públicamente a la salida del Ritz, donde decenas de fanáticos desfilaron constantemente para intentar obtener alguna instantánea con sus ídolos.

Éste es el público del grunge. El que viste desaliñado y demuestra su sensibilidad con guitarras rabiosas y gastadas, aquel que piensa y se comporta como aquellos que idolatra o el que tapiza su habitación con posters y canciones de amor, desamor, odio y locura. Es la última legión de fanáticos rockeros. Luego de ellos, The Strokes vestirá de recato, iphones y gafas de marco grueso a los seguidores del rock del siglo XXI.

Anoche, al igual que en el 2005, estos miles de leñadores se congregaron una vez más, quizás como en una gran reunión de ex compañeros de colegio a 10 años de la graduación (probablemente la mitad del Monumental había pasado por esa tradición). Mientras en el 2005 hicieron su estreno sudamericano con dos recordados conciertos en San Carlos de Apoquindo (lluvia y “son un público bakán” incluidos), este 2011 regresaron como uno más de la casa y con el fin de celebrar sus 20 años de vida.

Hits radiales como Jeremy o Do The Evolution, novedades como Olé, episodios emocionantes como Betterman o Black y una que otra sorpresa como Indifference o I Got Id. Esta vez Pearl Jam entregó casi tres horas de un setlist potente y armado como un verdadero guión.

Los covers fueron parte importante del show de Pearl Jam y no como un recurso de relleno (claramente canciones no le faltan), sino que como un saludo conmemorativo de estos 20 años de historia de la banda. Es por ese motivo que nos encontramos con notables homenajes a The Who (Baba O’Riley), The Ramones (I Believe In Miracles) o a Pink Floyd (Another Brick In The Wall), sus notorias y mayores inspiraciones (sin contar a Neil Young, que, por esta vez, no tocaron Rockin’ In The Free World).

Un capítulo aparte merece Crazy Mary (Victoria Williams), un cover de una canción que ya prácticamente hicieron suya y que el público se emocionó tanto en el 2005 como anoche. Aquí, Mike McCready interpela al talentoso tecladista invitado, Kenneth “Boom” Gaspar, personificando el desgarrador desenlace de la historia de Mary. Durante más de cuatro minutos de furia instrumental, Pearl Jam destacó una vez más la importancia de cada uno de sus músicos, logrando un momento casi tan emotivo como Nothingman.

A pesar de estos instantes tan fuertes del concierto, la noche en el Monumental fue más allá de una cita nostálgica. Pearl Jam descargó un catálogo de canciones posteriores a los 90s que demostraron la completa vigencia de la banda. Pearl Jam queda para rato o, al menos, así lo definieron canciones como The Fixer o World Wide Suicide.

Ese miércoles 16 de noviembre, Chile presenció la celebración de los 20 años de Pearl Jam coreando los himnos que marcaron la adolescencia de la mayoría de los presentes y, a su vez, aprobando el nuevo capítulo de su historia. Más que la nostalgia noventera, anoche Pearl Jam corroboró la solidez de un quinteto cohesionado con los años y que trasciende, incluso, el tremendo carisma de su vocalista. Felices 20 años.

*Fotos: LA TERCERA

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