Los discos que pintaron el espíritu del 2012

Como bien mencionamos en nuestra editorial, la lista que les presentaremos intenta mostrar los discos que pintaron -sin descaro- el espíritu del dos mil doce.

Si algo se puede decir con certeza del año recién pasado, es que fue como una paleta de colores con una gama de tonalidades muy amplia para elegir, y bien resplandecientes cada una. Fue un gran año, emocionante, dinámico y difícil para tod@s los que nos gusta sacar cuentas al final, y que veíamos que nuestras lista de reproducción se llenaban de canciones enormes, cosa que como amantes de la música agradecemos.

Sin más preámbulos, sin orden ni afán canónico, sin arrogancia ni la falsa promesa impositiva de estar mostrando «lo mejor» del  2012 que ya se esfumó, los dejamos con nuestros discos destacados y recomendados. Disfrútenlos como nosotros:
Blues Funeral [Mark Lanegan Band]
Felipe Godoy. Columnista +R: Es un derroche de creatividad, una clase magistral de cómo hacer un disco diverso pero sin salirse en ningún momento del libreto del “funeral”, lúgubre en todo segundo. Tuvieron que pasar 8 años para que Lanegan volviera a hacer el disco del año, para que reuniera en un mismo disco (¡y en una misma canción!) sonidos del stoner, de una electrónica fúnebre y bailable a la vez, del góspel y de un rock que sólo habíamos escuchado antes en Bubblegum.
Patricio Avendaño. Director Nación Rock: Se esperaba que fuera interesante el regreso como solista de este gran ícono del rock, que si bien tuvo su cuna en los 90’s con su frondosa cabellera en el período junto a Screaming Trees, a lo largo de los años se ha convertido en un gran músico y compositor, múltiple colaborador que ha aderezado discos que muchos amamos como los de QOTSA, entre otros. En este disco vuelve a deslumbrar con uno de sus grandes dotes como lo es su voz y en el plano musical experimenta en direcciones hasta impensadas, escuchándole cosas new wave, pop, acid rock y demases. Una joya de disco.



Lonerism [Tame Impala]
Michael Marín. Columnista Nostalgic.cl: Esta banda australiana en un corto tiempo ha logrado consolidarse como uno de los mejores nuevos exponentes del rock psicodélico, y no creo estar exagerando. Prueba de ello -y después de su exitoso primer trabajo- es el disco Lonerism, que está dentro de las grandes producciones del año. Un disco lleno de matices como también de potencia, lentitud, agresividad y sonidos básicos, todo mezclado con un entorno vocal máximo, que lo llevan a lo más alto de la expresión musical.
Patricio Avendaño: Tame Impala simplemente me desplomó con este disco. Lleno de colores, burbujeante, efervescente. Una banda que demuestra cuán grande puede ser moviéndose en sus terrenos favoritos como el pop ácido y psicodélico si se lo propone, con respecto a su excelente debut Innerspeaker toma distancia, lo cual es mayor mérito. Quizá no sea lo mejor en estricto rigor del 2012 a planos generales, pero claramente es un disco clave en lo que puede opacar la premisa generalizada de que «el rock está muerto». Bandas como ésta claramente te hacen ver que el futuro del rock (un término que cada vez se está haciendo más ambiguo, puede converger con el pop perfectamente a favor de un resultado musical innovador o revolucionario si se quiere).

Rhythm And Repose [Glen Hansard]
Felipe Godoy: A punta de una voz extraordinaria y composiciones que conocen muy bien el manual del clímax emotivo y la canción cebolla, se gana un lugar entre los fundamentales del año. Desde la vereda del folk rock, “el colorado” no se anda con ese sonido medio insípido y etéreo en el que caen con frecuencia los autores de folk e indie en la actualidad, y apuesta una y otra vez a melodías que realmente dejan un nudo en la garganta. ‘Bird Of Sorrow’ y ‘Maybe Not Tonight’ son sólo una muestra de eso. Una excelente colección de canciones que sólo baja un poco su nivel hacia la segunda mitad del disco.
César Tudela. Editor +R: Emotivo hasta decir basta. Las composiciones de este músico/actor irlandés son de una factura exquisita, que muestra esa fusión connatural de una voz armoniosa y los arpegios de guitarra, marca registrada desde que golpeó fuerte a la industria con el hermoso soundtrack de la película Once. A pesar de estar acompañado de banda soporte, el espíritu unplugged se siente durante las 11 canciones del disco, donde tampoco tiene miedo a incorporar más elementos sonoros y otros ritmos, como en ‘Talking With The Wolves’. Un disco que no debería pasar desapercibido.

Koi No Yokan [Deftones]
Miguel Ángel Pérez. Director +R: Aún no encuentro palabras para describirlo, sólo recuerdo los comentarios previos donde, al igual que Soundgarden, decían el cliché que sería un disco más rockero y pesado. La diferencia con los de Seattle es que estos cumplieron y logran un disco igual o mejor que el anterior, Diamond Eyes. Insuperables. Chino Moreno en cada disco pareciera que inventa tonos.
César Tudela: Los discos de los de Sacramento son como una buena botella de vino: hay que esperar que envejezcan para apreciar su mejor color, textura y sabor. Ya ha pasado antes: White Pony responde con una vigencia envidiable al escucharlo 10 años después. Este disco, en su esencia, puede que cueste y que suene a «más de lo mismo», pero al escucharlo más detenidamente, es innegable que su propuesta es actual, que su sonido es maduro y que la banda no tiene prejuicios para ir incluyendo elementos de las músicas actuales dentro de su brutal estilo. Probablemente, cuando envejezca, este álbum dará más que hablar.

The 2nd Law [Muse]
Felipe Godoy: Nunca entendí muy bien esa afirmación de la prensa de que Muse se había convertido, más o menos desde el lanzamiento de Black Holes And Revelations, en 2006, en la gran banda de estadios del momento. Hasta ahora. The 2nd Law, lleno de pop y propuesta a la vez, sino fuera por un par de canciones que rellenan en la segunda mitad del disco, estaría entre los grandes del año. ‘Panic Station’ y ‘Madness’ son irresistibles a la oreja.
Miguel Ángel Pérez: Se la creen, y este «revival» de los grandes Queen no les queda grande, conscientes de lo que pueden hacer, lo magnifican sin sonar pretenciosos. Y Bellamy canta magistralmente en momentos.

Shields [Grizzly Bear]
Verónica Bastidas. Colaboradora +R: Tremendo disco, mezcla de jazz, rock, avant-gard, art-rock y todas esas cosas, pero aun así con algo de pop que lo hace amable y «escuchable». Además, los arreglos musicales y orquestación le dan una finura difícil de encontrar estos días. Lindo, lindo disco. Si hay una banda actual que no aleje de la parafernalia y volador de luces de The Black Keys, esa debería ser Grizzly Bear con este disco.
Karina Guadalupe. Colaboradora +R: Como cuarto álbum de la banda, vienen a coronar todo el trabajo realizado, sobre todo después de Veckatimest (2009). Lo variado y complejo de lo instrumental da comienzo al viaje de este disco. Partiendo así, eran dos tesis muy contrastantes: el disco era muy malo y tiraron el temón al comienzo, o teníamos a uno de los mejores del año. Yo opto por la segunda. Ojalá podamos verlos en vivo, ganas tienen de venir, pero ya sabemos que Lollapalooza no se animó a traerlos.

King Animal [Soundgarden]
Francisco Meneses. Colaborador +R: Después de 15 años las expectativas eran altas, y Soundgarden no defraudó. Con esas guitarras marca de fabrica de la banda y la voz de Cornell más madura, pero no menos potente, nos dicen que están acá para quedarse. Sus raíces están intactas, pero su sonido tiene algo nuevo que encanta.
Marcelo Oliva. Colaborador +R: Los de Seattle le sacaron brillo a baquetas, cuerdas metálicas y vocales, y se mandaron un discazo que debe ser de los mejores regresos. La propuesta no va por la nostalgia, sino por actualizar un sonido pulcro y refinado en el rock americano. Una gran vuelta de unos que cuando se juntan, la rompen.

Paulina Castillo. Colaboradora +R: Sin duda, es mi número #1. Vuelve a los orígenes, con todo el misticismo que sólo su virtuosismo puede entregar. En lo personal, me cautivo desde el diseño, hasta el tiempo de los temas. Como diría alguien: «todo calza».
Marcelo Oliva: Los padres (y ya abuelos) del prog canadiense no dan cuenta de su edad. Logran llevar su música a una suerte de madurez atemporal con el álbum lanzado a mediados de año. Riffs potentes y afilados, de la marca registrada Rush-Raskulinecz, crean un ambiente sonoro sólido, que sabe moverse entre los power chords y arpegios más calmados para deleitar la oreja progresiva. Peart, como siempre, luce lo mejor de sus beats vigorosos y líricas épicas. Un gran álbum.

Head Down [Rival Sons]
Felipe Godoy: Puede no ser el disco más original del año ni el que redefina los destinos del rock, pero lo cierto es que a este disco le sobra alma y sangre. Lo mejor de la abundante cosecha 2012 del blues rock.
César Tudela: Entre tanta experimentación, psicodelia y low-fi, desde California llega este disco que es rocanrol al hueso. Ondero, dinámico y sin mayores pretensiones que brindar buenas canciones para cabecear, cantar, y representar de muy buena manera, a mi juicio, a una generación que está creciendo con el blues rock y el garage. Futuro prometedor para Rival Sons, destinados a ser “la nueva vedette del rocanrol”, como dijo un amigo por ahí.

Heaven [The Walkmen]
Michael Marín: Es simplemente un disco muy bien hecho, con eso digo todo. Canciones bien pulidas en su producción, con sonidos y ritmos más apegados al rock, con a ratos con pasajes de folk, hacen que su trabajo sea parte de esta selección. La voz de Hamilton Leithauser es de una solidez con pocos precedentes. Así lo dejó claro en sus dos presentaciones con The Walkmen en Chile en noviembre pasado.
Juan Acevedo: La revelación hipster del año. Rock sin pretensiones pero fiel exponente del college rock. Se consolidan con este disco.

Blunderbuss [Jack White]
Marcelo Oliva: Qué más decir de este tipo, y de este álbum. Un músico que en su inquietud musical no sólo cambia seis cuerdas por dos baquetas a su antojo, sino que se pone a armar proyectos paralelos como quien se cambia calzoncillos. Si alguien ha resignificado los conceptos de «músico inquieto» y «sonido con marca registrada», es este oriundo de Detroit. Con este disco da por fin rienda suelta a su creatividad, que nunca se desentiende de las rutas del folk y blues enraizado en la música popular americana. Un disco que tiene mucho más que decir con cada nueva oída. De lo bueno del agónico 2012.

Allelujah! Don’t Bend! Ascend! [Godspeed You! Black Emperor]

Verónica Bastidas: Me gusta la densidad de la propuesta, hay que escuchar los discos anteriores para entender mejor. Es un disco con 4 canciones: dos de 20 minutos y dos de 6 minutos. Atmosférico y obviamente experimental, difícil de oír; hay que entrar en otra dimensión musical de vez en cuando. Si quiere un día de oscuridad, acompáñelo con este disco. Esta banda debería ser la banda oficial de +R, porque es un colectivo artístico anti establishment o contracultural, están en contra de la política internacional de América el Norte. También están en contra de cómo se comercializa la música actualmente; no hacen giras de promoción para vender su producto, no hacen conciertos multitudinarios llamando a protestar contra el régimen, pero recibiendo millones de dólares a cambio, como varios otros.

Yellow & Green [Baroness]

Felipe Godoy: Que una banda con camino forjado en el rock progresivo más duro, haga convivir en un mismo disco un ganchero stoner como ‘Take My Bones Away’, con un tema con un groove casi bailable como ‘Little Things’, más un desfile de otras más difíciles de clasificar como ‘MTNS’ y ‘Cocainium’ (de las mejores del disco), da razones de sobra para escuchar sin interrupciones los 75 minutos de esta obra doble con que Baroness pilló de sorpresa a todo el mundo. Su nefasto accidente lo echó todo a perder, y tendremos que esperar un rato para terminar de darnos cuenta de que Baroness son los que vienen a tomar el cetro de ese estilo aún en definición que se bate entre el hard rock progresivo y el rock alternativo que privilegia siempre el riesgo.

Celebration Rock [Japandroids]

Michael Marín: Japandroids me sorprendió mucho con su segundo disco, pues la tarea era titánica para Celebration Rock, debía superar al gigante Post-Nothing. Pero más que entrar en esas siempre opinables comparaciones, quiero destacar que este nuevo disco tiene canciones que solo se pueden calificar como potencia al máximo, una fuerza que, sin perder nunca las melodías clásicas del rock, hace a cualquiera cerrar los ojos y empezar a mover la cabeza.

Tempest [Bob Dylan]

Patricio Avendaño: Mi viejo y querido Bob Dylan (al cual le había perdido la fe últimamente) realmente me sorprendió con un disco enorme, donde hace gala de todo su talento como compositor, canciones épicas, que apelan a la nostalgia y donde para más remate aparecen sendos guiños y referencias a The Beatles, la época sesentera, fábulas y sitios e historias recreadas con su magnífica lírica. Musicalmente moviéndose por los senderos del jazz, blues, folk, etc. Es un disco muy variopinto además. No le escuchaba algo tan interesante desde el Modern Times. El maestro está de vuelta.

Banga [Patti Smith]

Karina Guadalupe: Banga nos muestra a una Patti súper adulta. Bueno, los años han pasado y toda su magia rockera, sus baladitas, sus protestas se están acercando a algo más folk, a algo mucho más piola. Me cuesta ser crítica con Patti, es un disco que esperaba mucho, y si bien hay partes que creo que sobran, como ‘Seneca’ o el cover a Neil Young de ‘After The Gold Rush’. Pero es la madre, y a la madre siempre se le perdona todo. O como dice Neil en esa misma canción: «look at Mother Nature on the run in the 21st century».

Noctourniquet [The Mars Volta]

Miguel Ángel Pérez: Un disco que al principio me pareció algo suave, pero que con el paso del tiempo, de las canciones, va creciendo y mostrando que el formato un poco más cercano a la ‘canción tradicional’ les sienta bien (ya habían tenido su primera aproximación en Octahedron) y logran armar un disco muy sólido.

Valtari [Sigur Rós]

Francisco Meneses: Lo mejor del post rock, si es que cabe en ese encasillamiento. Atmósferas, melancolía y una búsqueda sonora que solo los islandeses nos pueden entregar.

Juan Acevedo: Música inclasificable y sensorial, acorde a sus discos anteriores.

Blak & Blu [Gary Clark Jr.]

César Tudela: Qué debut es el que se mandó Gary. Este oriundo de Texas se pasea sin temor por estilos que a veces no pareciesen estar hermanados, como el R&B y el hard rock, el soul y el garage. Matices para nada azarosos, y que fluyeron de forma natural en un inquieto músico joven que no tiene miedo de mostrar sus influencias, como la herencia de Jimi Hendrix en las guitarras y la actitud sensual y prepotente de Jay-Z en las voces. La fórmula que Kravitz lleva años tratando de encontrar pero que este otro afroamericano logró encontrar de manera casi perfecta.


Así podríamos seguir un buen rato recomendado los álbumes que le pusieron ritmo al 2012. La oferta de discos regalones de cada uno de los que ayudaron a armar esta lista (a los que desde ya agradecemos mucho) siempre iba acompañada de algún bonus track u otro mensaje trayendo a colación a algún artista que se había escapado. A modo de tratar de no dejar a ninguno de esos discos afuera, acá las portadas de esos otros álbumes que también nos acompañaron fielmente.

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