Lennon, imaginación anarquista

“You may say I’m a dreamer, but I’m not the only one.
I hope someday you’ll join us, and the world will live us one”

Mucho antes que el rock y sus distintas ramificaciones tomaran las canciones como bandera de lucha, fue Violeta Parra por allá en los ’60 la que le dio a los cantos el alma revolucionaria. Decía que “la obligación de cada artista es la de poner su poder creador al servicio de los hombres”. Tal vez, sin saberlo, John Lennon, el inmortalizado icono de rock por excelencia, toma esta ‘obligación’ de la que habla Violeta, la hace propia y la transforma en la inspiración para que su creatividad bulla y se transforme en acordes y versos contestatarios. Él mismo nos lo dice:

My role in society, or any artist’s or poet’s role, is to try and express what we all feel. Not to tell people how to feel. Not as a preacher, not as a leader, but as a reflection of us all.

[Mi rol en la sociedad, o la de cualquier artista o poeta, es intentar expresar lo que sentimos todos. No decir a la gente cómo sentirse. No como un predicador, no como un líder, sino como un reflejo de todos nosotros]

De revolución, pacifismo, religiosidad; sus letras nos invitan a la profundidad de su pensamiento, sus ideales, esos que por sobre todo hablan de libertad. No tuvo miedo de decir lo que pensaba, incluso, cuando estuvo en Estados Unidos y su ejército estaba en plena Guerra de Vietnam. Sus dichos, por entonces, lo convirtieron en «un hombre peligroso» para el gobierno yanqui, por lo que sufrió una silenciosa persecución política por parte del FBI. El documental The US versus John Lennon (2006) investiga y trasparenta esa situación. Aún así, y ya abocado en su carrera solista, Lennon no dejó su bandera de lucha y se fue en contra el sistema. En una entrevista concedida a un paskín trostkista de Inglaterra en 1971, decía: «Siempre he tenido conciencia política y he estado contra el statu quo».

Ahora bien, lo que el siempre buscó fue la paz. Este pensamiento ha llevado a varias confusiones entre el público y fans acerca de su ideología. El pasado 8 de diciembre, se conmemoraron los 31 años de su infame asesinato. Precisamente, ante este recuerdo, algunos de los comentarios que se podían leer en las redes sociales hacían hincapié sobre el «lugar» donde descansa el alma del excelso guitarrista armónico de The Beatles, específicamente apuntando al «cielo donde llegan las personas buenas», tal y como reza la tradición cristiana. Mientras otros, sin resquemores, apuntaban a que Lennon debería formar parte de la clase política británica, y los más osados lo elevan incluso a la realeza. A raíz de esto, me animé a desclasificar y tratar de interpretar su ideología a través de una de sus canciones más populares y paradigmáticas en su carrera solista: ‘Imagine’de 1971.

Es un himno por la paz, un estado de plenitud espiritual al que se llegaría a través del amor, como canta en otra canción. Pero esa paz no se puede alcanzar por medio de religiones, partidos políticos o posesiones. Eso es lo primero que nos da a entender. ¿No son acaso estos los principios fundamentales del anarquismo? Entonces, bien podríamos decir que Lennon fue uno de los más ilustrados anarquistas. Intentemos imaginarlo. «Todo lo que una persona pueda imaginar, otras podrán hacerlo realidad”, decía Verne.

Imagine there’s no heaven
It’s easy if you try
No hell below us
Above us only sky
Imagine all the people
Living for today

Ya en las primeras líneas, encontramos una fuerte presencia de su visión anti-religiosa (en el sentido dogmático) de la que bien ya sabíamos en su etapa como beatle: «la religión es sólo una manera de sacarle el diezmo a los ignorantes». Nos habla desde el pragmatismo terrenal, nos dice que imaginemos que no existe un cielo diáfano, que no hay infierno donde irían a parar los pecadores, y que imaginemos a todas las personas viviendo el presente, no en el futuro ni el ayer. Estos versos nos hablan de combatir el miedo, la coartación de nuestra libertad para así ser capaces de vivir todos juntos en el hoy.

En esta primera estrofa, podemos llegar a leer vestigios de las palabras que el filósofo y teórico anarquista ruso Mijaíl Bakunin escribió allá en 1871 en «Dios y el Estado»:

Si Dios existe, el hombre es esclavo; ahora bien, el hombre puede y debe ser libre; por consiguiente, Dios no existe.

En este sencillo silogismo que hace Bakunin, podemos leer un razonamiento parecido al que hace Lennon: si Dios no existe, no existe el llamado ‘reino de los cielos’, ni menos el infierno. Sólo existe este mundo. Nos libramos así del yugo de las consecuencias, de la moral impuesta, de los principios dogmáticos. Puede que esta comparación suene antojadiza, pero es el propio Lennon el que, en su canción ‘God’ reafirma su negación a la existencia de un dios todopoderoso, omnipresente:

God is a concept
by which we measure
our pain
‘God’, 1970

Si profundizamos más sobre su pensamiento sobre la religión, y sobre todo su opinión sobre el cristianismo, encontramos una de las más notables y polémicas frases del rock, cuando en una conferencia de prensa en 1966, John declara:

Christianity will go. It will vanish and shrink. I needn’t argue about that; I’m right and I’ll be proved right. We’re more popular than Jesus now; I don’t know which will go first—rock ‘n’ roll or Christianity.



[El cristianismo se irá. Desaparecerá y se contraerá. No necesito argumentar sobre eso; estoy seguro y se comprobará. Ahora somos más populares que Jesús; no sé quién se irá primero – el rock ‘n’ roll o el Cristianismo]


Imaginemos que no hayan religiones, que no haya más que nosotros mismos viviendo en armonía, libertad, paz y felicidad, sin condicionantes doctrinales, sino más bien, como una espiritualidad propia y personal. La invitación que nos hace Lennon es para que reflexionemos hacia donde nos condice nuestra existencia acorde a nuestros propios valores.

Imagine there’s no countries
It isn’t hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace

Luego, nos invita a imaginar un mundo donde no hay países, donde no hay razones para matar o morir. Estos versos vienen desde el imaginario de la realidad utópica de Lennon, él mismo dice que es un soñador, pero recalca que esta utopía es posible y que algún día, quizás cuando uno esté cansado de tanta guerra, de tanta muerte, de tanta hambre, de tanto, nos unamos a esta esperanza. Es algo así como las pancartas anarquistas cuando dicen: «la utopía es posible» o como la consigna del Mayo Francés del ’68: “seamos realistas, pidamos lo imposible”.

En esta estrofa, aparecen –de forma implícita si quieren- los postulados de otro ilustre anarquista, el teórico estadounidense Henry Thoreau, quien en su obra «Desobediencia Civil» (1848) nos dice:

Creo de todo corazón en el lema “El mejor gobierno es el que tiene que gobernar menos”, y me gustaría verlo hacerse efectivo más rápida y sistemáticamente. Bien llevado, finalmente resulta en algo en lo que también creo: “El mejor gobierno es el que no tiene que gobernar en absoluto”. Y cuando los pueblos estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tengan. En el mejor de los casos, el gobierno no es más que una conveniencia, pero en su mayoría los gobiernos son inconvenientes y todos han resultado serlo en algún momento.

Esto es lo que desea Lennon desde el fondo de su ser, porque reconoce que son los países, a través del Estado, las instituciones confeccionadas por y para el poder. ¿Qué necesidad hay de etiquetarnos como ciudadanos de un país? John quiere que sólo existan las personas viviendo en paz. Es algo que pide que nos imaginemos y lo sopesemos contra lo que tenemos, un mundo colapsado por la desigualdad. Entonces, sus palabras no son más que el impulso para que desde abajo, comencemos a construir una sociedad igualitaria, en donde la etiqueta de un país no implique nada, y así, deshacernos del poder que nos impone una nación para ser verdaderamente libres, sin ataduras chovinistas.

Bakunin también intentó imaginar esto:

(…) Rechazamos toda legislación, toda autoridad y toda influencia privilegiadas, paternales, oficiales y legales; aunque salgan del sufragio universal, convencidos de que no podrán actuar sino en provecho de una minoría dominadora y explotadora, contra los intereses de la inmensa mayoría.

¿Para qué queremos un Estado que no cumple con sus funciones básicas de garantizar el bienestar del Pueblo? Tanto Thoreau como Bakunin – y Lennon – creían que sin Estado podemos estar mejor, vivir mejor. El desencanto que le produce el sistema a Lennon lo manifiesta también, cómo no, en otra de sus creaciones musicales: ‘Gimme Some Truth’.

I’ve had enough of reading things
By neurotic, psychotic, pig-headed politicians
All I want is the truth
Just gimme some truth
‘Gimme Some Truth’, 1971

En esta canción, pone de manifiesto su más profundo desencanto con el sistema. Dice estar cansado de leer las promesas de políticos neuróticos, psicóticos y estúpidos, y remata con unos versos tan honestos como indolentes: todo lo que quiero es la verdad, sólo dame algo de verdad. Thoreau, se expresa con la misma intención que el grito principal de esta canción: «antes que el amor, el dinero, la fe, la fama y la justicia, dame la verdad»

Casi ya finalizando, Lennon escribe una fabulosa y hermosa reflexión: imagina que no hay posesiones, ni necesidad de codicia ni del hambre, una hermandad de hombres, imagina a todas las personas compartiendo el mundo.
Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people
Sharing all the world

Una comunidad que se maneje a sí misma, sin posesiones, pues de éstas se derivan el dolor, la pobreza, la desigualdad, la codicia, el odio, el egoísmo. ¿No está acaso hablando del capitalismo salvaje que nos sigue azotando e impulsando al abismo? Del desapego a las instituciones, ya sean políticas, religiosas, económicas, es lo que nos pide imaginar, deslegitimizar la superestructura que nos mantiene encadenados.

Esclavos de Dios, los hombres deben serlo de la Iglesia y del Estado, en tanto que este último es consagrado por la iglesia. (Bakunin, ‘Dios y el Estado’)

El Estado, pues, nunca confronta a conciencia la razón de una persona, intelectual o moralmente, sino sólo su cuerpo, sus sentidos. No está equipado con un ingenio superior o una honestidad superior, sino con fuerza superior. Yo no nací para ser forzado. Respiro a mi manera. (Thoreau, ‘Desobediencia Civil’)
En los tres últimos versos, Lennon proclama una sociedad justa, igualitaria, libertaria; donde el mundo esté compartido, donde la libertad propia rija nuestro propio destino y no interfiera en el de los demás. Habla de un mundo donde al fin el ser humano pueda merecer ese nombre, de un futuro que intentó crear. ¿No es un ideal suficientemente hermoso por el que luchar?

Debemos dejarnos impregnar por las palabras de Lennon e ir más allá. Dejar de imaginar y pasar a la realidad para cambiar el mundo tan desastroso como está. Sin duda, John no era el único soñador, somos varios los que queremos que el mundo «sea uno y para todos» como recita otro gran rockero, pero para eso, debemos dejar de ser meros espectadores, llevar la imaginación al poder, a nuestro poder. Liberarnos y vivir en esa paz que tanto buscó y que desde esta tribuna, esperamos que esté gozando donde quiera que se encuentre.

(*) Publicado originalmente el 10.12.2011

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