El legado de los outsiders de New York

Aunque MCA nos dejó, nunca será tarde para escribir sobre su influencia en la música moderna junto a los Beastie Boys. Prostituyeron el hardcore y lo transformaron en hip-hop, cambiando para siempre la visión de éste y convirtiéndose en uno de sus bastiones más refrescantes.

El pasado 4 de mayo, el mundo de la música nuevamente vio partir a uno de sus exponentes más creativos: Adam “MCA” Yauch, fundador de una de las bandas más originales, experimentales e innovadoras de los últimos tiempos: Beastie Boys. 
MCA hace 3 años que luchaba contra el cáncer de garganta (glándula parótida), perdiendo esa batalla a la temprana edad de 47 años. Esta ingrata enfermedad lo mantuvo alejado de los escenarios durante el último tiempo, situación que provocó su ausencia del homenaje que se le hizo al grupo en el Salón de la Fama del Rock. Además de su participación en el trío newyorkino, se destacó toda su vida por su activismo a favor de diferentes causas sociales, siendo las más importante su rol en la organización de conciertos a favor de la liberación del Tíbet –oprimidos por los chinos- a través de la Fundación Milarepa; como también de ser un fiel prácticamente del budismo, religión cuyas bondades trató de transmitir a través de su música (¿han escuchado los cánticos “shambala” y “bodhisattva bow” que infiltró en ‘Sabotage’?) o de las películas independientes que dirigió, como el documental Gunning For That #1 Spot (2008) o su último cortometraje: Fight For Your Right (Revisited)1 (2011). 
Frente a este lamentable acontecimiento, el futuro de Beastie Boys es incierto. Es difícil imaginarse un futuro sin ninguno de sus integrantes. MCA junto a los otros dos “niños bestia”, Michael «Mike D» Diamond y Adam «Ad-Rock» Horovitz, son una misma criatura que, paralelamente, han crecido y evolucionado artísticamente. De esta forma, nunca está demás preguntarse acerca de la trascendencia que puede tener una banda que ha estado por más de dos décadas entregando su música. 
Su aporte al mundo del rock se encuentra en tres aspectos claves: en primer lugar, en su capacidad de ser pioneros en la mezcla de realidades musicales, quebrando el paradigma conservador y retrógrado de no asociar culturas musicales tan disimiles como el punk, el hip-hop o el jazz; en segundo lugar, se identifican distintas metamorfosis en la carrera del trío que se manifiestan en un mensaje de innovación y valentía al momento de afrontar desafíos creativos; y por último, un discurso contestatario, tolerante e integrador que era fiel reflejo de cómo evolucionaban sus canciones a través de los ocho álbumes de estudio que grabaron juntos. 
En 1979, Beastie Boys nace como una típica banda punk que trataba de hacerse un espacio en la escena neoyorkina, pero MCA comienza a interesarse en elementos del hip-hop, esa subcultura que lentamente se hacia espacio en Estados Unidos. Es en ese momento cuando el trío abre su espectro musical hacia los samplers y el rap fusionándolos con el caos del hardcore. En este sentido, la asimilación que progresivamente hacen de cada cultura musical representa el respeto que tenían con cada músico independiente de la cultura a la cual provenían. Este hecho puede resultar obvio y de sentido común en el 2012, pero en los setentas u ochentas, simplemente, habían estilos que no se soportaban. 


Esta capacidad de mezclar estilos -hip-hop, punk, rock, jazz y electrónica- y saliendo airoso de tal experimento es una de las marcas registradas del trío. En su carrera se pueden distinguir dos momentos cruciales: una primera parte que se enmarca en la trilogía discográfica Paul’s Boutique (1989), Check Your Head (1992) y su obra maestra: Ill Communication (1994), en donde el punk y el rap conviven de manera perfecta. Clásicos como ‘Sure Shot’, ‘So Whatcha Want’, ‘Gratitude’ o ‘Sabotaje’ (en el que además dieron cátedra audiovisual con ese inolvidable video dirigido por Spike Jonze) son fiel muestra de su desafiante manera de entender el rock, en donde se negaban a clasificarse dentro de un único concepto musical y aportan su sello personal en cada álbum, rescatando también el amplio espectro sónico de los barrios de su amado New York. 

Luego del fenómeno que significó Ill Communication, pasan cuatro años en donde los beasties se reconstruyen a sí mismos, en Hello Nasty. Un disco más ligado a la electrónica, menos instrumental pero con la misma calidad acostumbrada por la banda. En vez de volver a reproducir la fórmula del disco anterior, siguen en su búsqueda de nuevos sonidos, transformándose en una nueva banda con canciones como ‘Intergalactic’ o ‘Three MC’s And One DJ’, que reconociéndose en ellas la esencia B-boys, trazan una reinvención importante que se mantendrá en los próximos discos.

De manera más humilde, pero tal como los grandes de la música, en vez de conformarse con el éxito pasado se lanzan con coraje hacia nuevos conceptos, y esto es, sin duda, lo más interesante de estos chicos bestiales. Tanto Ill Communication como Hello Nasty son álbumes distintos, increíbles, que traducen por un lado lo mejor de las décadas ’80 y 90’, y, por otro, logran capturar el sonido hacia el cual evolucionaría el hip-hop en la década siguiente. 


Para la Rolling Stone2, con este disco Beastie Boys se convierte en «el Sinatra del movimiento hiphopero», validando a esta cultura tanto social como artísticamente. Los despoja de la caricatura que los propios MC’s se habían construido, otorgándole disciplina, matices y sobre todo grandeza. 
Es importante destacar el discurso contestario, de tolerancia y de paz que Beastie Boys ha transmitido a lo largo de su carrera. La madurez musical tuvo su correlato en la calidad de sus letras, las cuales pasaron de hablar de fiestas y chabacanerías a ser piezas de defensa de causas sociales y las mejores herramientas ciudadanas para opinar sobre política. 
Un ejemplo de esta postura fue cuando luego de tres años de silencio, lanzan en el 2003 a través de su website la canción ‘In A World Gone Mad’, como muestra del repudio que causaba el actuar de la administración de George W. Bush en la guerra contra Irak. Sumado al rumor de que algunos artistas estaban siendo intimidados a no hablar sobre el conflicto de Medio Oriente, los beasties alzaron la voz en los Grammy Awards. Yauch, como buen emcí, declaró en esa oportunidad: 
Nosotros nos sentimos obligados a contar lo que está ocurriendo… ninguno de nosotros está conforme con la forma como Bush representa a USA, no creo que nos represente. Sentimos que si tenemos la oportunidad para colocar ideas y que la gente las pueda oír, entonces nosotros deberíamos hacerlo. Uno prende la televisión y ve estos tipos que supuestamente nos representan y uno se siente ridículo.3 


Finalmente, la obra de Beastie Boys es una fiel representación de cómo Adam Yauch se manejó a lo largo de su vida. La energía y potencia de su sonido era la invitación de MCA a vivir con pasión y curiosidad cada instante que se tiene. Cada proyecto que emprendió desde su pasión por el snowboard, la formación de su familia, su activismo político, el budismo; lo concibió como parte de una aventura que sólo el cáncer pudo frenar. 
Gracias totales, MCA. Y larga vida para Beastie Boys.

1. Continuación con media hora más del videoclip de ‘(You Gotta) Fight for Your Right (To Party!)’, tema incluido en su debut Licensed To Ill (1986)
2. Touré Neblett. «Beastie Boys – Hello Nasty», Rolling Stone. 1998. 
3. Jon Wiederhorn, Gideon Yago. «Beastie Boys Take On Bush With First Song In Three Years», MTV.com. 2003

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