El Festival de la buena onda: Faith No More, Primus, Monotonix y Fulano. 5 de Diciembre de 2010.

30 de Octubre de 2009. Varios fanáticos salimos con una extraña sensación disconforme del concierto realizado por Faith No More en el Bicentenario de La Florida. Aparte de las fallas técnicas ocurridas en “We Care a Lot” y la consecuente tibia despedida con “Pristina”, algo más había en el aire: que FNM no es una banda de estadio y el recinto de La Florida les había quedado grande, que el concierto de la noche anterior en el Caupolicán (muy injustamente para los verdaderos fanáticos que compraron su entrada los primeros días) fue mucho mejor, que el set list era muy similar a lo que venían tocando durante 6 meses, etc. Excusas más, excusas menos, a pesar de la soberbia interpretación y el gran show que de todas maneras los californianos nos habían traído, no había sido el concierto de nuestras vidas.
Este domingo se saldó esa deuda. Con creces. Pero vamos por parte.
Fulano: Pura buena onda.
Puntualmente a las 17:00 hrs. salió Fulano, los encargados de abrir este mini festival de las bandas buena onda. Con un show soberbio, y un sonido increíble que se mantuvo durante casi toda la cita, como pocas veces pudimos ver a unos teloneros que no fueron “chancho en misa” y que, a punta de buenas canciones y trayectoria, se ganasen ese espacio.
Monotonix: ¿????!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Cuando uno cree que ya lo ha visto todo en el rocanrol, se encuentra con este trío israelí comandado por un señor de unos 50 años, que sacado de la película “El Náufrago” (inmediatamente se ganó el apelativo de “Wilson” por parte del respetable), sin más vestimenta que unos short modelo Patricio Yáñez, pelo largo y sin afeitar, extrañamente empieza a bajar del escenario al público. Vemos posteriormente que los otros dos miembros de la banda hacen lo mismo… ¡y empiezan a bajar la batería!
De ahí en adelante todo fue delirante. Wilson canta durante toda la presentación arriba del público (en distintas versiones: acostado, parado, ¡sentado en una silla tocando el bombo, ambas cosas afirmadas por nosotros!…), y la banda, a medida que avanzaban los temas, iba trasladando la batería por distintas partes de la cancha vip armando pequeñas tocatas. Luego, Wilson subiendo arriba de los baños químicos, de la tribuna andes, comenzando una breve corrida saludando a toda la concurrencia en una escena digna de Forrest Gump (este señor claramente es un fiel seguidor de Tom Hanks)…en fin, un show que esta vez trasladó la galería al escenario, obligando a los mismos Mike Patton y Billy Gould a salir y observar el espectáculo.
¿El punto negro? Sólo aquellos que pudimos pagar Cancha Vip pudimos disfrutar el show al 100%, el resto tuvo que limitarse a verlo por las pantallas del escenario.
Primus: Menos mal que no pagué por verlos a ellos.
A eso de las 19:15, aparecen en escena Jay Lane, el soberbio Les Claypool y el subvalorado guitarrista Larry Lalonde, devolviendo la convencionalidad del show y el impecable sonido de la jornada.
Les Claypool es como un viejito medio senil de esos que se ponen a hablar solos, monologando incoherencias todo el rato, pero con el talento de uno de los mejores bajistas de todos los tiempos. “Pudding Time” y “Here Come the Bastards”, nos anunciaron un show soberbio, pura perfección técnica de una presentación que habíamos visto miles de veces en video antes, que no nos entregó ninguna sorpresa, pero ante la que no había absolutamente nada que apelar.
La grandiosa “Groundhog’s day”, y los hits “Me llamo Mud” (nunca fue en español, salvo en la frase que bautiza el tema), “John the Fisherman” y “Harold of the Rocks” para cerrar la jornada, si bien nos hicieron pasar un excelente rato, viendo a una de las bandas fundamentales de los 90, no impidieron que quedáramos con gusto a poco. Se había anunciado un show de hora y media, y la banda no estuvo más de una hora sobre el escenario. Si yo hubiera ido a ver exclusivamente a Primus como varios lo hicieron, me hubiera sentido estafado. Será para otra vez.
Faith No More: You’re perfect, yes, it’s true!
Todo fue mejor. La pulcritud y potencia del sonido (esta vez sonó mucho más fuerte, mil disculpas vecinos de La Florida), el set list, la conexión con el público chileno, y un Mike Patton que además de mostrar una condición vocal impecable, durante las casi dos horas de concierto nos regaló varios momentos memorables más para sumar a la lista.
La banda partió a eso de las 9:20 con “Epic”, un tema que no suele sonar tan bien en vivo, pero que esta vez sonó descomunal con la complicidad de un público a toda prueba, y con un Patton que de entrada nos preguntó “¿Con pollos esta noche, no?”. Pasaron “Everything’s Ruined” y “Be Aggressive”, y el primer regalo de despedida vendría con “Helpless”, una verdadera joya escondida que la banda había tocado muy pocas veces, en un par de conciertos de lanzamiento de “Album of the Year” y en el concierto anterior a éste en Los Ángeles. Fue así como no sólo tuvimos el privilegio de escuchar esta maravilla, sino además de presenciar una interpretación brillante.
Los que pudimos ver el año pasado a la banda tanto en el Caupolicán como en La Florida y quedamos con la sensación de que La Florida les había quedado un poco grande y que definitivamente se desenvolvían mejor en instancias menos masivas, nos llevamos un tapadón de boca del porte de un buque. Con un relajo digno de una tocata de bar, se dieron el tiempo para echar tallas, leer los carteles del público y “obligar” al público a cantar (“Yo soy Don Francisco, y cuando yo digo canta, cantas!” señaló Patton enfundado en una máscara de verdugo, sacando carcajadas generalizadas en la previa de “Spirit”) .
Entre tanto momento sublime del concierto, probablemente el ganador de la noche fue la interpretación de “Qué he sacado con Quererte”, el cover de Violeta Parra que la banda ya había insinuado la noche anterior en la Teletón, pero que esta vez extendieron más y la pegada fue mucho más ad hoc, con la sicodélica “King For A Day”, generando una atmósfera simplemente emocionante. Extraordinario.
La primera despedida vino, como suele ser, con “Just a Man”, pero todavía quedaba media hora de concierto más. “Zombie Eaters” fue otro regalo que había quedado fuera el año pasado, y a estas alturas ya no me quedan nuevas maneras de decir lo bien que sonó. “Surprise you’re Dead” siguió, y la nueva despedida vino con “We Care a Lot”, donde varios se sacaron la espinita por el condoro del sonido del año pasado.
El público gritaba enardecido para que volvieran a tocar “Digging the Grave” (que también quedó fuera del setlist de La Florida el año pasado), y la banda retorna nuevamente para darnos en el gusto, no sin antes interpretar “Easy”. Y cuando ya pensábamos que no quedaba más, Gould y compañía regresan por la despedida definitiva, escogiendo como último tema nuevamente un cover acorde a la situación. Suena la romántica “Kiss and Say Goodbye” de The Manhattans, y la mitad de la banda se despide del escenario dejando solamente a Roddy Bottum en los teclados, y a un Mike Patton que se tiró al público a recibir los últimos pollos de los “putazos” chilenos. Qué despedida, loco. Y fue en Chile.

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