El cosmos rebelde del Krautrock

En esta segunda entrega de “revoluciones inconclusas”, analizamos el surgimiento del rock en la Alemania posguerra. Descontento, sintetizadores y música clásica se funden para dar vida al llamado Krautrock, estilo que dejó huellas indelebles

El Big Bang de una revolución

En los sesenta, los alemanes que fueron testigos directos de la Segunda Guerra, renegaban de todo lo que había ocurrido durante ese período. Ninguna persona se atrevía ni siquiera a mencionar el apellido Hitler. Los jóvenes escuchaban schlager: un tipo de música melosa, melodía simple y pegadiza, parecida a las baladas de Elvis Presley de aquella época, pero en alemán. Así, un segmento de la juventud se sentía en una Alemania represora, aburrida y dictatorial. Es en este contexto en el que, terminando la década de los 60, nace en Alemania Occidental el krautrock, un movimiento contracultural que se forma a partir de una profunda y agreste incomodidad sociocultural

Las calles de Múnich estaban llenas de jóvenes luchando contra políticos y policías, por el deseo de enfrentarse al monopolio angloamericano por parte de una juventud cansada de soportar el estigma del nazismo como atadura cultural permanente. De hecho, con las revueltas estudiantiles en Berlín y Frankfurt, se fue desarrollando un rock con más discurso político, más identificado con ideas de izquierda. Así fue como los que no tenían armas se dieron cuenta de que su única forma de manifestación y de apoyo hacia el movimiento era la música.

Improvisaban conciertos callejeros para una buena cantidad de gente, lo que provocó que los músicos y el público comenzaran a establecer estrechos vínculos en pro de una necesidad de expresión, e hizo que espontáneamente surgiera el Amon Düül, una art commune1 que buscaba crear una música apocalíptica, única, que no sonara extranjerizante, con discurso crítico y de cambio social. Inspirados en la música clásica, el folk y hasta el rock psicodélico, hacían experimentos musicales utilizando la deconstrucción y las parodias. Incluso, creaban una especie de collage estético/musical basándose en las innovaciones de música electroacústica, aleatoria y composición seriada del compositor contemporáneo Karlheinz Stockhausen, por ejemplo. 

Karlheinz Stockhausen

Todos ellos se reunían en el Zodiak Free Arts Lab, en Berlín, lugar cónclave de músicos y artistas dispuestos a probar nuevos sonidos. Existe un mito que cuenta que la idea principal provino de un particular concierto que daba por ese entonces John Cage, donde demostraba que hacer música era una forma libre y abstracta de expresión. Y así como unos querían reinventar la música, otros deseaban dirigir el movimiento hacia las diferentes ramas del arte. Mientras, en la literatura encontramos a Heinrich Boll y Gunter Grass, y en el cine a Wenders, Fassbinder y Herzog. También había espacio para alianzas de distintas ramas, entre las que destaca la de Werner Herzog y Popol Vuh, siendo estos últimos compositores de bandas sonoras para sus películas, con Florian Fricke como líder. 

Un viaje por la Autobahn: los precursores

Kraftwerk
Desde las orillas del río Rin en Colonia, surge una de las bandas más conocidas del movimiento: CAN. Eran alumnos directos de Stockhausen, y deciden lanzarse con sonidos monótonos y repetitivos, influenciados por el free jazz y el avant-garde europeo, con Jaki Liebezeit en batería y Damo Suzuki como su carismático vocalista. 
Por su parte, Florian Schneider y Ralf Hutter -que también eran músicos clásicos- formaban Kraftwerk, inicialmente experimentando y creando composiciones a base, incluso, de flauta traversa. Más adelante, tendrán una evolución sorprendente usando gigantescos sintetizadores y formando el Kling Klang Studio, donde se autodenominaban unos musikarbeiter (o trabajadores musicales), incluyendo también, juicios de valor en su discurso, como la conveniencia de dominar la naturaleza mediante la tecnología
En 1970, dos músicos de la banda de Dusseldorf (ciudad atravesada por el Rin, que curiosamente significa “fluir”) emigran de Kraftwerk para formar NEU!. De visión repetitiva y con el ritmo motorik2 como sello personal del baterista, que como dice Iggy Pop en el documental The Rebirth Of Germany: “toca de una forma tan especial, que cuando lo oyes hace que tus pensamientos fluyan, que las emociones emerjan desde adentro”.

Faust

En Wumme, por otro lado, Faust (1971) operaban bajo la creencia principal de que el rock no era suficiente para reflejar todo lo que se vivía y sentía en esos momentos. La deconstrucción acá iba un paso más allá, incorporando en la composición sonidos provenientes de latas y trozos de metal en bruto. 
Todos ellos, y otros actores más anónimos que participaban de la misma opinión, necesitaban sacarse de encima el estigma poco estético y árido de esa Alemania occidental, pero a la vez, creaban música pura y tan propia, que sus creaciones sonaban particularmente europeas, lo que hace imposible imaginar ese movimiento en un lugar como Estados Unidos
En 1968 se crea el Essener Songtage, que fue considerado como el Woodstock alemán, donde diversos músicos de diferentes nacionalidades como Julie Driscoll & The Brian Auger Trinity, Tim Buckley, Fugs, Frank Zappa & The Mothers Of Invention, tocaron junto a representantes locales como Floh De Cologne, Tangerine Dream y Amon Dull II. Además, aparecen dos de los primeros impulsores del movimiento: Rolf Ulrich Kaiser y Peter Meisel, quienes crean el sello Ohr, la primera discográfica progresiva alemana, y lanzan los primeros discos de Tangerine Dream, Klaus Schulze, Ash Ra Tempel, Guru Guru y Embryo, distribuidos por Metronome. 
No era posible, por lo tanto, entender al krautrock sino como una manifestación cultural que traducía en música (y artes en general) el momento político polarizado que estaba viviendo la sociedad occidental en ese entonces. En los setentas, los países seguían obsesionados con la guerra y los alemanes seguían siendo los enemigos. Sin ir más lejos, las bromas eran parte del día a día y fueron los británicos quienes bautizaron a este movimiento como Krautrock. Tiene un significado despectivo, puede significar desde rock tosco, palurdo y hasta chucrut (repollo recocido). Cuando alguna de estas bandas iban a tocar a las islas británicas, siempre les dejaban mensajes del tipo: “Hace cuarenta años venían a bombardearnos, ahora vienen con sintetizadores”. Las heridas aún seguían abiertas. 

El legado

El krautrock no es un estilo o género musical, si no que se trata de un movimiento que reunió a una gran cantidad de artistas alemanes que habían sido influenciados por la misma música y la misma rabia social. Se convirtió en una especie de reivindicación musical. Y personal. Su esplendor ocurrió entre 1969 y 1983, momento en donde el uso de sintetizadores y el ritmo motorik comienzan a volverse más masivos, y junto con esto, poco a poco se empieza a perder el sentido de lucha y esa magia de ser único en su estilo. El krautrock se volvía parte del mainstream. 

Generalmente, este estilo de música es sinónimo de grandes desarrollos instrumentales y quizás no es tan atractivo para el consumidor común de música pop. También se le considera un subgénero del rock progresivo con una especial inclinación en el uso de elementos electrónicos, como el sintetizador moog o el mellotron. Sin embargo, con todos esos antecedentes, el movimiento acabó, sin ninguna presión, se esfumó dejando una influencia tan grande en la historia de la música que bandas como Stereolab, Fujiya & Miyagi, Radiohead o John Frusciante admiten abiertamente su admiración. 
El éxito atemporal del krautrock se traduce en numerosas reediciones discográficas y en recopilatorios imprescindibles como Deustche Elektronische Music o más anecdóticos como Krautrock Masters + Echoes, que contrapone a los artistas originales alemanes con los influenciados posteriormente. Una de las principales citas se aprecia en los años noventas, en el postrock. Bandas como Mogwai, Sea & Cake o Tortoise. En la simpleza de Mouse On Mars y Laika. En Chile, Follakzoid, Congelador, quienes tuvieron el privilegio de tocar con Damo Suzuki en una visita que hizo al país, Maestro, A Full Cosmic Sound o Francisco Pinto. Incluso en 1976, David Bowie tuvo su periodo alemán, inspirado en aquel movimiento que le sugirió Brian Eno, donde grabó su famosa Berlin Trilogy: Low, «Heroes» y Lodger
Pero esa es otra historia, una que se reescribe una y otra vez.

DISCOS RECOMENDADOS

Kraftwerk – Radio-Aktivität
1975
Capitol Records

Can – Ege Bamyasi
1972
United Artists Records

Neu! – Neu!
1972
Brain Records

Faust – Faust IV
1973
Virgin Records

Tangerine Dream – Rubycon
1975
Virgin Records


1 Se refiere a un derecho común que comparte un grupo de personas. Es este caso, es el
derecho a expresarse a través del arte. Provocado, generalmente, por un descontento o malestar social.
2 Significa “psicomotricidad” y debería dar la sensación de ir por una autopista, por su
ritmo fluído y repetitivo en 4/4

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: