Cuando el chicle ya no puede estirarse más

Maquinaria 2012 evidenció la excesiva intención de la productora de obtener ganancias siderales por sobre la intención de ofrecer un buen festival de rock. Nuestra editorial, comenta el importante traspié, a nivel de producción y trato hacia el público, en su recién pasada edición.

También es el momento que los fans con ticket se unan y lleven gente sin auto, entre todos sacamos esto adelante.1

Hagamos un poco de historia. En 2010, la primera versión del festival Maquinaria superó sus expectativas de asistencia de público largamente (40.000 declaraban los medios en ese entonces), proponiendo entre su cartel tres shows debut imperdibles para tres generaciones de fanáticos del rock alternativo: Pixies, Queens Of The Stone Age y los masivos Linkin Park. Eso, sin sumar a Rage Against The Machine, que luego de un polémico fichaje con filtraciones y una sensación en el aire de “publicidad engañosa”, finalmente tocaron en un show aparte que “no era de Maquinaria, pero sí”. De todas formas, fue todo un éxito.

En 2011, por otra parte, la organización estuvo mucho mejor lograda, se notó la experiencia adquirida y la sensación de satisfacción fue generalizada. Una atractiva venta en verde, con entradas para ambos días de festival por valores cercanos a los $42.000 (es decir, un incentivo real para comprar tempranamente, generar una cantidad base de público importante, y luego subir los precios progresivamente, y no al revés
como ocurrió este año). La parrilla, por su parte, tenía dos ingredientes: la novedad que significaba por fin tener a Alice In Chains en suelo chileno, y el ingrediente del “momento histórico”: Maquinaria 2011 reunió un line-up envidiable que, en conjunto, valía más que sus elementos por separado. Así, se convirtió en EL festival de la generación de los ’90, juntando en un mismo escenario a Chris Cornell, Stone Temple Pilots, los mencionados Alice In Chains, Faith No More -regalándonos un show, una vez más, histórico-, Primus -saldando su deuda del débil show de 2010-, Phil Anselmo con Down, Duff McKagan con Loaded, entre otros. Es decir, era, hasta la fecha, la mejor parrilla generacional que se había reunido en un festival realizado en Chile alguna vez, con 60.000 asistentes el primer día.

¿Qué pasó este año? Problemas de diversos tipos hicieron que Maquinaria diera un paso en falso, en vez de seguir madurando como evento luego de dos ediciones. Más allá de la crítica positiva centrada netamente en los shows, acá hubo elementos, antes de y durante el evento, que nos hacen quedar con un gusto agridulce en la boca. Intentaremos esbozar algunos puntos críticos que logran entregar un panorama de la situación.

1. Los precios. El precio inicial de los abonos para ambos días fue de $60.000 (más cargo por servicio), sin promociones atractivas de ningún tipo. La segunda preventa fue de $65.000, y la venta normal de $70.000, o sea, el incentivo para comprar tempranamente fue prácticamente nulo, todo el mundo tenía pretextos para esperar hasta último momento para comprar sus tickets. La productora, por su parte, reaccionó a la baja venta de entradas proponiendo distintas fórmulas para vender los tickets a la mitad del precio inicial, tres semanas antes del evento, generando un ambiente de total desconfianza hacia los mecanismos de venta.

2. La parrilla programática. Los artistas que vienen a Maquinaria 2012 son buenos, no podemos quejarnos. El esperado retorno de Marilyn Manson, los siempre bienvenidos Deftones, el retorno de Slayer, Kiss, Slash, Calle 13, Prodigy, más los debut de Mastodon y Stone Sour, y una parrilla nacional de lujo: Aguaturbia, Los Tres, Jorge González, Hielo Negro, Criminal, entre otros. Es decir, buenos artistas. Pero buenos artistas sin ese “elemento extra” que hasta ahora han tenido todos los festivales internacionales organizados en Chile. La mayoría son regresos, y las bandas que debutan son bandas relativamente nuevas, sin la expectativa acumulada de unos Pixies o unos Alice In Chains. Todos los cabezas de cartel son retornos, incluso algunos que habían venido hace uno o dos años2. Como “conjunto de artistas”, tampoco marcan la diferencia, son demasiado diversos. No son la jornada histórica de nadie.

3. El lugar. Al parecer, el concepto del pernoctaje en el festival aún es algo que no se instala con fuerza en Chile y, por lo demás, son sólo 2.000 plazas, por lo que para el potencial 95% restante de los asistentes, fijar el festival en Las Vizcachas es un total desincentivo. Hay gente que, con las entradas a mitad de precio incluso, prefirió no ir por la lejanía. Los accesos a la zona del Cajón del Maipo no están preparados para recibir un público masivo, y esto se comprobó clara y especialmente en la salida del público.

4. La desorganización. Con todo esto, la forma en que ha reaccionado la productora para contrarrestar la baja respuesta del público y poder alcanzar de todas maneras las ganancias esperadas ha sido bastante errática. Primero, el papelón que significó el sideshow de Deftones con Stone Sour3 que ante todas las presiones y dificultades del cambio de última hora, a la gente de la productora no le quedó otra que hacer llamados por Twitter a la solidaridad del público para que “entre todos saquemos esto adelante”. Como si todo esto tuviera alguna especie de “mística comunitaria”, y no hubiera ocurrido porque algo falló en su constante empeño de obtener utilidades sobrenormales en cada evento que organizan y que, esta vez, no resultó como esperaban. Otro botón de muestra: con el evento en desarrollo, el Twitter oficial de Los Tres señalaba: “A todos: Es responsabilidad de Maquinaria la publicación de un horario equivocado
del show de @lostres. Se nos confirmo show a las 7.45pm…”.
En la web oficial del grupo se anunció desde el principio que el show sería a las 17:15 hrs.

5. El “Efecto Lollapalooza”. El invitado de piedra a Maquinaria 2012 fue, sin lugar a dudas, el anuncio bombástico hecho a principios de octubre por el equipo a cargo de Lollapalooza. Un cartel anunciado íntegramente con el desfile de nombres del rock alternativo más potente que se ha hecho en Chile en toda su historia. Menudo problema vislumbraron desde Maquinaria al ver que se estaba anunciando con 6 meses de anticipación a Pearl Jam, Queens Of The Stone Age, A Perfect Circle, The Black Keys y Tomahawk en un mismo escenario, por un precio similar al de Maquinaria, pero con la expectativa de alza en el corto plazo. Muchos, de seguro, tuvieron que elegir. Porque Maquinaria se ha instalado hasta ahora como una marca cuyo público objetivo son dos generaciones del rock alternativo de los 90’s y 00’s (más allá de la inclusión de nombres como Kiss y Slayer, que este año le dieron un leve giro). Simplemente,
Lollapalooza apuntó al mismo público, con un cartel notoriamente más atractivo. Un par de semanas después comenzaron a aparecer los 2×1, las promociones solidarias y todo eso que ya sabemos.

Más allá de este fracaso en las formas, en el trato hacia el público, en todo lo que tuvo que hacer la productora para salvar un producto que debiese haber sido atractivo por sí solo, el público nuevamente respondió, y a juzgar por el sentir en las redes sociales y por las excesivamente benévolas críticas de los medios especializados y no especializados, el evento generó satisfacción. Fue un Maquinaria raro, con baja asistencia (30.000 personas el sábado y 25.000 el domingo, aseguran desde la productora, con 2×1 y todo) pero con asistentes satisfechos. Hace tiempo que varios nos preguntábamos: ¿Hasta dónde llega la incondicionalidad del público chileno por encontrarse con sus ídolos, soportando precios excesivos y condiciones materiales básicas insuficientes, con tal de finalmente, “estar ahí”? Maquinaria encarnó este año una muy buena combinación de situaciones que hicieron que esta vez algo pasara. Cuando no tendría por qué haber pasado. Cuando el chicle ya no puede seguir estirándose.

Veremos qué lecciones aprende Transistor para Maquinaria 2013.


1 Twitter de Leonardo Valeria, de productora Transistor, el 6 de noviembre, 2:13 pm, luego de que Deftones confirmara que sus equipos no alcanzaban a llegar a tiempo para el show de esa noche.
2 Deftones había venido a la versión 2011 de Lollapalooza, Kiss nos visitó en 2009 en el festival organizado por Pepsi, Slayer hizo lo propio en Junio de 2011, Prodigy en 2009, y todo eso sin contar a Calle 13 que suelen visitar Chile con frecuencia.
3 Luego que los equipos de la banda no alcanzaron a llegar a tiempo para el día del concierto (probablemente por el apuro con que se fijó la fecha, no podemos asegurarlo, pero sería lo más lógico), no sólo tuvieron que reagendarlo, sino, además, trasladarlo improvisadamente a un lugar más retirado de la ciudad, como lo es Espacio Broadway. Esto, luego de haberse anunciado en algunos medios, media hora antes, que el show sería el miércoles 07.11, pero en la Cúpula del Parque O’Higgins.

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