5 Discos antes de que nos lleve el 2012 [02]

Esta es la segunda patita de “5 Discos antes que nos lleve el 2012”, está nuevamente escrita desde mi libertaria esquina delirante, como han decidido calificar mis posts algunos de mis colegas.

Sin que todavía me asalte preocupación alguna por el fin de los tiempos, paso a recomendar:

Los Prisioneros – La Cultura de la Basura

El primer disco chileno en esta compilación, con los mismos merecimientos de todos los demás, y otro disco sepultado bajo singles del tipo «Sexo» o «Quién Mató a Marilyn».

Cuando me regalaron este cassette (agrego link para los nativos digitales que no tienen idea lo que es esta pieza de arqueología), el año de su lanzamiento, tenía una limitada comprensión del contenido de sus letras, revisado nuevamente años después, con una mejor perspectiva, descubrí nuevamente ese disco. Una joya!

El que -según creo- es el gran secreto de este disco está oculto en los temas que no fueron singles oficiales. Ultra recomendables “Cuando Te Vayas”, “Él es mi Ídolo” y “Poder Elegir”.

The Clash . London Calling
Imposible no citar a The Clash, junto a los Prisioneros. Su principal influencia e inspiración sonora.

Una banda de punk, que no aceptó limitarse a los acordes en quinta en temas de 3 notas y que siempre corrió riesgos. Desde sus letras “politizadas”, hasta las múltiples exploraciones y mezclas de estilos. 
The Clash es una puerta siempre abierta.

El disco London Calling es básicamente el primer gran experimento sonoro de The Clash, agregando Ska, Soul, Jazz, Rockabilly y Reggae a su repertorio, y que manifiesta su compromiso político, en años de una Inglaterra aporreada por el desempleo, la crisis social y el desencanto.

Si no le hace al inglés directo al oído, revise sus letras, éste no es un álbum como los de Arjona.

Deep Purple – Machine Head


No hace falta ser un chascón metalero, de los que se toman la cerveza y luego se comen la lata para poder apreciar una joya de disco como esta. 

No me voy a detener mucho en un análisis de un disco excelente, sólo destacar la perfecta conjunción de riffs de guitarra poderosos y memorables, a cargo del nunca bien ponderado Ritchie Blackmore, y una ejecución en la batería de Ian Paice, de la que no hubo Lars Ulrich capaz de alcanzar.

Ésta banda es el mayor y más claro referente de lo que después se conocería como Heavy Metal.

Ahora, sin más, recordar que éste es el disco de “Smoke On The Water”, cuyas eternas reversiones incluyen la más furibunda ejecución por parte de la banda nortina Manhattan Sur http://www.youtube.com/watch?v=jEQLzr-hShs (disculpen los puristas).



Guns N’ Roses – Appetite For Destruction


Aún cuando todavía algunos estén completamente dispuestos a putearme por listar a Guns N’ Roses en la lista de los discos de rock que deben oírse antes de morir, me juego el pellejo y la honra con este disco.

Si nos situamos en que son años en que G N’ R no eran una banda de impacto global, y la pose era una cuestión puesta en escena para auditorios de no más de 100 personas, el golpe de las guitarras de Slash, el peso de la batería de Adler y el bajo alambrado de McKagan, ya eran un éxito en el resultado de la licuadora que los convocaba, y el resto material para la discusión entre fans de Metallica vs los de Guns N’ Roses. Sobre esto, no está de más destacar que ningún miembro original de la banda, ni siquiera el portador del nombre y que lo mantiene figurando (Axl), han logrado por sí solos un disco de este calibre.

En este disco, a diferencia de lo que muchos siguen sosteniendo, no encuentra una influencia en esa basura conocida como “hair-metal”, sino más bien en el punk, en el hard-rock de los 70s, y todo condimentado con una buena dosis de calle y problemas con la ley.

Antes de indignarse por citar a esta banda, le invito a escuchar el disco, idealmente libre de prejuicios. Capaz que concuerda conmigo.

The Doors – Strange Days


Este disco acumula parte del relato musical más potente de la psicodelia rockera, y no al servicio de una pose, sino en su sentido más intimo.

Aún cuando mis grandes favoritos figuran distribuídos en éste, pero también en varios otros discos, la experiencia de un disco completo (que es el motivo de estos posts) y tratándose de The Doors, es efectivamente el viaje que uno espera en un disco psicodélico.

Acá se encuentran Strange Days, una de las mejores de todas las de los Doors, Love Me Two Times, People Are Strange y When The Music’s Over, que son parte de la estructura que define la sensualidad y profundidad existencialista detrás de la propuesta de esta banda.

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