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I’ll Never Give You My Money

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Paul McCartney y su esperada llegada vinieron a remecer el calendario de conciertos de este 2011 luego de una suspensión a fines del año pasado por la imposibilidad de usar el Estadio Nacional, ya que ese día se jugaba un clásico entre azules y blancos. Muchos intelectualoides reclamaron furiosos contra el deporte más masivo, el opio del pueblo o el deporte de los rotos ignorantes, como quieran llamarle.
También vino a remecer los bolsillos, instalando un nuevo estándar en el rango de precios, con un tope de $532.000 pesos en las entradas normales y un pack exclusivo en la venta a través de la web del cantante sobre el millón de pesos. Muchos dirán, claro, es un beatle, es otra categoría. Quizás aquella suspensión del año pasado solo sirvió como investigación de mercado luego de una sospechosa programación el mismo día de un partido que tenia meses de anunciado.
El rango de precios es sin duda exagerado, por donde se le mire, aun cuando exista gente que ya desembolso 4 millones de pesos para presenciar el segundo show de Macca (aquel siútico apodo) en nuestro pais. Ciper recordaba que para aquel primer show del 93 no se completo la capacidad del coloso de Ñuñoa, lo que validaría más la idea de investigación de mercado en 2010.
letitvipimagen via @pvelasco (fuente)
El mal llamado fanatismo es aprovechado por el mercado, que lo estruja y lo lleva hasta el limite, siempre hay alguien que paga, siempre hay personas que en su afán egoísta encontraran miles de justificaciones a un acto que ellos mismos ensalzan o minimizan de acuerdo al punto de vista. Claro, lo ensalzan y defienden si tu les preguntas si vale la pena: “es un artista de categoría planetaria”, “es un honor que venga a Chile”, “no pasara 2 veces”, etc. O bien lo minimizan si la consulta va por el lado ético, en un país como el nuestro: “que resentido” “na que ver” “no le pongai tanto si es un concierto no mas”.
Y no es el único caso, y no será el ultimo, el mercado sabrá indefinir la calidad de un artista y los precios se igualaran en poco tiempo, dadas las libertades y la pasividad de quienes asisten a las ya instauradas canchas vip, festivales con pre-venta de tickets sin artistas confirmados, con pésimas instalaciones, accesos o sonido. Esto ha ido escalando desde los últimos 10 años en que el concierto de rock masivo se ha ido transformando en un espectáculo clasista y aburguesado, similar a la opera a fines del siglo XIX, donde solo los ‘elegidos’ podían acceder a los exclusivos precios.
Pero como los que escribimos en +ROCK pensamos que ser rockero va mucho más allá de unos buenos audífonos y escuchar los últimos artistas que lance NME, si no que creemos que es un postura de vida, una conciencia común y un espíritu liberador muy lejano a las garras y definiciones que el mercado nos pueda trazar, es que repudiamos este clase de cosas, este aprovechamiento de las productoras que solo pretenden aumentar sus beneficios a costa de una pobre cultura con precios que casi doblan a los de nuestros países vecinos, mas acostumbrados a los grandes espectáculos y también a reclamar frente a los abusos en las calles. Es muy fácil inventar argumentos para pagar los precios que nos diga el mercado, lo difícil es mantener tus principios y dejar de presenciar a uno de tus artistas favoritos. Por eso le decimos a las productoras: I’ll Never Give You My Money!!

*imagen principal via @larojadetodos

2 comentarios:

  1. Ignorando intencionadamente el sentirme tocado por tener buenos audífonos, comparto su opinión en su totalidad.

    Otra cuestión a considerar es el chantaje detrás, del tipo "esto no se va a repetir", "nunca más volverá", "es el último beatle", etc... pero para mi gusto, estas no son razones suficientes para justificar un precio incompatible con "el sueldo ético".

  1. TrOsTriGo dijo...:

    Muy de acuerdo
    boikot a lo que pudre!

    buenisima la pagina!, saludos

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